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Entrenamiento 4 min de lectura · act. 7 de septiembre de 2026

Simulacros de vuelta: el mejor predictor de tu backyard

Cómo entrenar simulacros de vuelta para ensayar el formato real de una backyard ultra: cuántas vueltas, a qué ritmo y qué medir.

Corredor subiendo en solitario un sendero cubierto de hojas en un bosque con rayos de sol entre los árboles.

El simulacro de vuelta es el entrenamiento más específico para una backyard: corres un circuito al ritmo objetivo, descansas exactamente lo que descansarías en carrera y vuelves a salir a la hora en punto. Repetido dos o tres veces, predice cómo te vas a sentir el día D mucho mejor que una tirada larga continua. Fija tu ritmo objetivo con la calculadora de ritmos.

Por qué funciona mejor que una tirada larga

Una backyard no es esfuerzo continuo: es un patrón de arranques en frío con descanso entre medias. Una tirada de tres horas seguidas entrena la resistencia, pero no ensaya lo más difícil del formato: volver a arrancar cuando las piernas se han enfriado y la cabeza pide quedarse sentada.

La diferencia se nota en el segundo kilómetro de cada vuelta. Al arrancar en frío los primeros minutos van rígidos y el ritmo cuesta más de lo que marca el reloj; en una tirada continua ese momento ocurre una vez, al principio. En una backyard ocurre veinte veces, y cada vez con más kilómetros encima. Eso es lo que entrena el simulacro y no entrena nada más.

Cómo montar un simulacro

  1. Elige un circuito de 6–7 km cerca de casa (o repite un bucle más corto).
  2. Corre la vuelta al ritmo objetivo, ni más rápido ni más lento.
  3. Al terminar, arranca un cronómetro de 60 minutos desde el inicio de la vuelta: lo que sobre es tu descanso.
  4. Come, bebe y prepárate como lo harías en carrera.
  5. Sal de nuevo justo cuando se cumpla la hora.

Empieza con 2 vueltas y sube progresivamente. Tres o cuatro vueltas encadenadas ya te dan una lectura muy fiable de tu ritmo sostenible.

No hace falta que el bucle mida 6,706 km exactos: lo que importa es el ciclo, no la cifra. Dos pasadas a un circuito de 3,5 km funcionan igual, y encontrar uno cerca de casa es la diferencia entre hacer la sesión y aplazarla. Lo que sí conviene respetar es la salida a la hora en punto: si te tomas cinco minutos de más «porque es un entrenamiento», has entrenado otra cosa.

Qué medir

Cronométrate también el descanso: cuánto tardas en estar listo para volver a salir. Si tus transiciones son lentas, ese es tu margen de mejora más barato: se gana tiempo de descanso sin correr ni un segundo más rápido.

Las tres cifras que conviene apuntar después de cada simulacro:

  • Tiempo de cada vuelta y su deriva. Si la cuarta vuelta es tres minutos más lenta que la primera sin haber cambiado nada, tu ritmo objetivo está alto.
  • Descanso real. No el que sale en la calculadora: el que te queda de verdad después de cerrar la vuelta.
  • Tiempo de transición. Desde que cruzas hasta que estás listo. Cinco minutos parecen poco; en veinte vueltas son casi dos horas.

El simulacro también ensaya lo que no corres

Es la parte que se olvida: un simulacro es la única ocasión de probar en condiciones todo lo demás.

  • La comida. Lo que planeas comer en carrera se prueba aquí, comiendo en el descanso y saliendo a correr diez minutos después. Un plan de comida por vueltas sin ensayar es una hipótesis.
  • El campamento. Monta el tuyo tal cual lo llevarás y comprueba qué te falta. La lista mínima se valida corriendo, no en el salón.
  • La noche. Un simulacro que empieza a las 21:00 te da tres vueltas con frontal y una lectura honesta de cómo llevas la oscuridad. Es la mejor manera de aplicar lo de correr de noche con frontal.
  • El crew. Si vas a llevar a alguien, esta es su sesión de entrenamiento también. Cómo se reparte el trabajo, en el crew en una backyard.

Cuándo hacerlos y cuándo no

Como sesión clave, cada dos o tres semanas dentro del bloque específico, encajados donde el plan pone la tirada larga —no además de ella—. Son sesiones exigentes: cuatro vueltas encadenadas son cuatro horas de reloj y bastante más desgaste que una tirada del mismo tiempo, porque los arranques en frío castigan.

Y no en las últimas semanas. La descarga previa a la carrera existe para llegar entero, y meter un simulacro largo ahí resta en vez de sumar; qué sí tocan esos días está en el taper antes de una backyard.

Qué te dice —y qué no— un simulacro

Te dice si el ritmo que has elegido es sostenible, cuánto descanso te deja de verdad y dónde pierdes minutos en las transiciones. Todo eso es medible en una mañana y es exactamente lo que decide una backyard en las primeras quince vueltas.

No te dice cuántas vueltas vas a aguantar. La noche, el sueño acumulado y la cabeza no se ensayan del todo en cuatro horas, y son la mitad de la carrera. Cómo funciona ese reparto entre ritmo y descanso está en ritmo y descanso en una backyard; dónde encajan los simulacros dentro de una preparación completa, en tu primera backyard en 12 semanas. Y si vienes del maratón y no sabes qué ritmo objetivo poner de partida, empieza por de maratón a backyard ultra.

Fuentes

  1. Reglamento oficial — PROVITAL Backyard Ultra Gran Canaria

Preguntas frecuentes

¿Qué es un simulacro de vuelta en una backyard ultra?

Es una sesión que reproduce el ciclo real del formato: corres un circuito de 6-7 km al ritmo objetivo, descansas lo que sobre de la hora y vuelves a salir a la hora en punto. Repetido varias veces, ensaya lo único que una tirada continua no entrena: volver a arrancar en frío.

¿Cuántas vueltas debe tener un simulacro?

Empieza por dos y sube progresivamente. Con tres o cuatro vueltas encadenadas ya obtienes una lectura fiable de tu ritmo sostenible y de tus transiciones, que es para lo que sirve la sesión.

¿Cada cuánto se hacen simulacros de vuelta?

Como sesión clave, cada dos o tres semanas en el bloque específico, y no en las últimas semanas antes de la carrera, que son de descarga. Son sesiones exigentes y largas: encadenar varias seguidas resta más de lo que aporta.

¿Se puede hacer un simulacro en un circuito más corto?

Sí. Lo que importa es el ciclo —distancia fija, descanso real, salida a la hora en punto—, no que el bucle mida exactamente 6,706 km. Repetir dos veces un circuito de 3,5 km funciona igual de bien y suele ser más fácil de encontrar cerca de casa.

¿Sirve un simulacro para saber cuántas vueltas voy a aguantar?

Para estimar el ritmo que puedes sostener, sí; para predecir tu número de vueltas, no. En una backyard influyen la noche, la comida, el sueño y la cabeza, y ninguna de esas cosas se ensaya del todo en cuatro horas. Lo que sí te dice es si el ritmo que has elegido es sostenible o no.

¿Qué se mide en un simulacro de vuelta?

Tres cosas: el tiempo de cada vuelta y su deriva, el descanso real que te queda, y cuánto tardas en estar listo para volver a salir. La tercera es la que más margen de mejora suele tener y la que no aparece en ningún plan de entrenamiento.

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