Saltar al contenido
Menú
Mental 5 min de lectura · act. 7 de septiembre de 2026

La cabeza en una backyard: cómo aguantar cuando quieres parar

Estrategias mentales para una backyard ultra: reglas de decisión antes de la carrera, cómo atravesar los bajones y por qué nunca se abandona en uno.

Corredor solitario cruzando un prado a contraluz al amanecer, entre árboles.

En una backyard, la vuelta que te saca casi nunca es la que no puedes dar: es la que no quieres empezar. Sentado en la silla con la campana a punto de sonar, la idea de levantarse parece imposible. La distancia entre esas dos cosas —no poder y no querer— es donde se decide toda la carrera, y se trabaja antes, no durante.

Decide las reglas antes, cuando aún piensas bien

A partir de cierta hora, tu cerebro será un mal abogado defensor: encontrará razones excelentes para parar. La defensa es tomar las decisiones importantes antes de la carrera, por escrito si hace falta, y limitarte a obedecerlas después. Estas son las reglas que recomendamos fijar antes de salir:

  • No abandones en un bajón. Es la regla que más carreras salva. Si estás mal de ánimo, no estás en condiciones de decidir: sal a una vuelta más y reevalúa al volver. Un estado transitorio no puede firmar una decisión permanente. La regla no aplica a las señales físicas: si lo que tienes es dolor que empeora, no puedes retener nada o no estás pensando con claridad, la vuelta de más no es la respuesta — avisa a la organización o al equipo médico y que lo valoren ellos.
  • Define tu «parar de verdad». Antes de salir, escribe los motivos que aceptas como retirada legítima, para no tener que decidirlos a las cuatro de la mañana. Uno es deportivo y lo juzgas tú: no llegar a la campana. Los otros no son tuyos: cualquier señal física que empeore vuelta a vuelta —dolor que crece al correr, no poder retener comida ni bebida, confusión, mareo— se consulta con el equipo médico de la carrera o con la organización, no se resuelve con una vuelta más ni contigo mismo. Nosotros no damos aquí ningún criterio clínico: ellos tienen los medios para evaluarlo y tú tienes el contexto de las últimas horas, así que avisa y cuéntalo con detalle. Lo que sí queda fuera de la lista es lo que no es una señal física: sueño, desánimo o «ya he hecho lo que venía a hacer».
  • Ponte un objetivo público y otro privado. Di a tu gente el modesto («pasar de la maratón») y guárdate el real. Cumplir el público a mitad de carrera suele dar un empujón; que nadie conozca el privado evita la excusa de «ya está conseguido».

La única unidad que existe: la siguiente vuelta

Pensar «¿aguantaré hasta mañana?» en mitad de la noche es veneno: la respuesta siempre parece que no. La backyard tiene la ventaja de trocearse sola: tu carrera nunca es de 24 horas; es de una vuelta, veinticuatro veces. El horizonte mental correcto es la próxima campana, y cuando ni eso funciona, el siguiente punto del circuito que conoces de memoria.

Ayuda tener la vuelta ritualizada: aquí camino, aquí troto, aquí como. La rutina descarga a la cabeza de decidir, y decidir es carísimo cuando llevas 15 horas despierto. Cómo construir ese piloto automático se entrena, literalmente, con simulacros de vuelta y un plan de ritmo estable.

Los bajones: qué son y cómo se atraviesan

Los bajones de una carrera larga tienen dos propiedades que conviene saberse de memoria, porque en medio de uno se olvidan:

  1. Antes de creerte el mensaje, descarta lo físico. La falta de comida, la deshidratación, el frío o el sueño se presentan disfrazados: se sienten como «no puedo más» o «esto no tiene sentido». Así que trata primero la causa fácil —come aunque no tengas hambre, bebe, abrígate en cuanto pares— y vuelve a preguntarte cómo estás con eso resuelto. Nuestra experiencia es que muchos «esto no tiene sentido» se arreglan con un caldo caliente; lo que no se arregla comiendo merece que lo escuches en serio. La logística está en comer y beber entre vueltas.
  2. Pasan solos. El bajón de las horas previas al amanecer se siente definitivo y casi nunca lo es. En el único seguimiento publicado de una backyard completa, el ritmo del grupo fue significativamente más lento durante la primera noche que durante el día siguiente: con la luz, el ritmo volvió. Date plazos: «reevalúo dentro de dos vueltas» aplaza la decisión de retirarte, y lo normal es que el bajón se haya movido antes de que venza el plazo.

El campamento: tu mejor arma y tu mayor peligro

La silla del campamento es donde se ganan las backyards y donde se pierden. Dos precauciones:

  • No te acomodes. Saco de dormir, calor y oscuridad son cantos de sirena: cuanto más cómodo el descanso, más brutal es levantarse. Nuestra recomendación para la noche es un descanso deliberadamente austero —silla en vez de saco, abrigo en vez de calor— mientras no toque dormir de verdad. Cuándo sí toca, en dormir y microsiestas.
  • Instrucciones a tu equipo de apoyo, por adelantado. Si tienes a alguien apoyándote, dile exactamente qué hacer cuando pidas retirarte: recordarte tus reglas, darte de comer y mandarte a una vuelta más. Quien negocia contigo en pleno bajón te está sacando de la carrera con todo su cariño.

El truco final: no estás solo en esto

El formato tiene una crueldad hermosa: para que tú sigas, alguien más tiene que seguir. Úsalo, y no solo por moral: en un estudio de 221 corredores de un ultra de 140 km, buscar apoyo social se asoció a menos abandono y el afrontamiento evitativo a más. Pega tu vuelta a la de alguien de tu ritmo, habla aunque sea en monosílabos, cuenta corredores que quedan. Cada campana a la que respondes ya es una victoria contra el resultado más probable — recuerda que en este formato solo termina uno, y aún así todo el mundo vuelve.

Fuentes

  1. Backyard running: pushing the boundaries of human performance (European Journal of Sport Science)
  2. Psychosocial factors as predictors of dropout in ultra-trailers (PLOS One)
  3. Reduced mood variability is associated with enhanced performance during ultrarunning (PLOS One)
  4. Sleep habits and strategies of ultramarathon runners (PLOS One)

Preguntas frecuentes

¿Por qué se abandona en una backyard ultra?

Por dos motivos que se mezclan. Al principio de la prueba lo que corta la carrera es sobre todo la fatiga física; a medida que pasan las horas, los factores mentales pesan cada vez más, y así lo describen los investigadores que han seguido una backyard completa. En la práctica eso significa que muchas retiradas no se deciden corriendo, sino sentado en la silla, cuando la campana parece imposible. No conocemos ningún recuento de cuántas son: es lo que vemos en carrera, y es la razón de la regla de no decidir en un bajón.

¿Cómo se supera un bajón en una carrera de ultrafondo?

Primero descarta lo físico: come, bebe y abrígate, porque muchos bajones se explican por comida, hidratación o frío. Después reduce el horizonte a la tarea inmediata (salir a una vuelta más, llegar al siguiente punto del circuito) y date un plazo en vueltas, no en sensaciones: «reevalúo dentro de dos vueltas». No hay un cronómetro para esto —nadie ha medido cuánto dura un bajón—, pero el plazo hace el trabajo que importa: impide que decidas dentro de él.

¿Qué es la regla de nunca abandonar en un bajón?

Es un pacto que haces antes de la carrera: la decisión de retirarte por desánimo solo es válida si la tomas encontrándote bien. Si estás en un bajón de ánimo, sales a una vuelta más y reevalúas después, para que un estado transitorio no firme una decisión permanente. La regla no aplica a las señales físicas: si hay dolor que empeora, no retienes comida ni bebida o no piensas con claridad, eso se consulta con el equipo médico de la carrera, no se resuelve con una vuelta más.

Backyards en el calendario

Pruebas registradas en España, con su histórico de ediciones y sus próximas fechas.

Directorio completo de backyards → Calendario de próximas carreras →

Guías relacionadas

Entrenamiento a medida

¿Y si lo prepararas con un plan a medida?

Adaptamos el contenido de esta guía a tu carrera, tu nivel y tus horarios.

Entrenamiento personalizado