Qué es una hoja de carrera
En una backyard la vuelta sale cada hora, en punto, hasta que solo queda un corredor en pie. Eso convierte la carrera en una sucesión de decisiones pequeñas y repetidas, tomadas cada vez con menos cabeza: qué comes en la vuelta 14, si te cambias de camiseta antes de que anochezca, cuándo te toca revisar los pies. La hoja existe para que esas decisiones estén tomadas antes de salir, cuando todavía razonas bien.
Casi todo el mundo la hace en una hoja de cálculo. Lo que cambia aquí es que el esqueleto —hora de cada vuelta, kilómetros acumulados, dónde cae el maratón, dónde se hace de noche— se genera solo, y que lo repetitivo se escribe una vez.
Reglas en vez de veinticuatro líneas
Una regla es algo que se repite cada cierto número de vueltas, como «cada 3 vueltas, un gel». La escribes una vez y la herramienta la pone en todas las vueltas que toquen. Si cambias el objetivo o la hora de salida, se recoloca sola.
Si dos reglas coinciden en la misma vuelta y en la misma columna, se suman y salen las dos. Con «cada 3 vueltas, un gel» y «cada 6 vueltas, caldo», la vuelta 6 lleva el gel y el caldo.
La casilla «Sustituye»
Es la excepción a esa suma. Una regla marcada así borra lo que hayan escrito las reglas anteriores en esa misma celda y deja solo lo suyo.
Se ve en las reglas que vienen puestas de serie. Una pone «500 ml de agua» en todas las vueltas; otra pone «500 ml + sal» cada cuatro, y está marcada. Por eso en la vuelta 4 la celda dice solo «500 ml + sal»: si no lo estuviera diría «500 ml de agua · 500 ml + sal», que se lee como dos bidones cuando en realidad es el mismo, con sal.
Solo afecta a su columna y a las vueltas que le tocan: el resto de la hoja queda igual. Y solo borra lo de las reglas que tiene por encima en la lista; las que añadas debajo se vuelven a sumar.
¿Cuándo marcarla? Cuando lo nuevo es lo mismo, cambiado, como el mismo bidón ahora con sal. Si son dos cosas distintas y hay que hacer las dos, déjala sin marcar.
Cómo calculamos el amanecer y el anochecer
La noche es lo que de verdad parte una backyard en dos: cambia el equipo, el ritmo al que se pasa por los avituallamientos y lo que se es capaz de comer. Por eso el plan se imprime en bloques de día y de noche, y la primera vuelta nocturna lleva la hora exacta a la que se pone el sol.
No sale de ninguna tabla ni de ninguna consulta al tiempo: se calcula con las ecuaciones solares que publica la NOAA, las mismas que usan los almanaques. Con la fecha de tu carrera y la posición de la localidad se obtiene la altura del Sol hora a hora, y de ahí el momento en que cruza el horizonte. Se tiene en cuenta que el Sol se ve salir un poco antes de asomar de verdad, porque la atmósfera curva la luz.
Depende de la fecha de la carrera, no de cuándo consultes la página: la misma prueba da siempre las mismas horas. Y si tu backyard cruza varios días, cada día lleva las suyas —en un fin de semana el anochecer se mueve unos minutos de una jornada a la siguiente.
Si eliges una carrera del calendario, lo calculamos para su localidad, y la hoja dice para cuál. Si la escribes a mano nos queda la capital de tu provincia, que es el punto más fino que podemos dar sin inventárnoslo; la diferencia son dos o tres minutos, y con salidas cada hora en punto no mueve ninguna fila. Si tu carrera está fuera de España o no encuentras tu provincia en la lista, escribe tú las dos horas y la hoja se parte igual.
Un aviso que agradecerás en carrera: la hora que marcamos es la del ocaso, cuando el Sol se esconde, y no es lo mismo que quedarse a oscuras. Después queda media hora larga de crepúsculo en la que se corre de sobra sin frontal, y por la mañana clarea otro tanto antes de que salga. Al revés también pasa: dentro de un barranco o de un pinar oscurece bastante antes que en el cielo. La hoja te da la referencia; el frontal lo decides tú mirando el terreno.
Qué imprimir y cómo llevarla
A4 vertical, con la cabecera de columnas repetida en cada hoja y una casilla por vuelta para tachar. La vista previa de arriba es el documento: cuenta las hojas antes de darle a imprimir, y si son una más de las que quieres, baja las vueltas en blanco. Está pensada para leerse en blanco y negro con una impresora mala: ningún dato depende del color. Llévala en una funda de plástico, con un bolígrafo que escriba mojado, y deja otra copia en la mesa, para quien te asista.