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Entrevistas Por Una Vuelta Más · 5 min de lectura Publicado el

Carmen Aguilar: «Esos kilómetros también son suyos»

Entrevista a Carmen Aguilar, 46 vueltas en El Último León: «Este formato te enseña muchísimo de ti mismo».

Cabecera de la entrevista a Carmen Aguilar Girona en Una Vuelta Más

Carmen Aguilar Girona. Máximo: 46 vueltas (308,5 km), El Último León 2026, 3.ª de la general absoluta y mejor marca femenina española de todos los tiempos. Victorias: Tragamillas 2026 (31 vueltas), ganadora absoluta, por delante de 215 corredores. Carmen en Instagram: @carmenaguilar83.

¿Cómo conociste la backyard? ¿Qué te hizo apuntarte a la primera?

En 2023, en la primera edición de la Backyard de Gaucín, en mi ciudad (Málaga). Vi por redes sociales anunciada esta carrera con el nombre «backyard ultra» y fue pura curiosidad leer el reglamento para ver en qué consistía.

Lo desconocía por completo y me llamó mucho la atención probar un formato distinto aprovechando que un mes después iba a participar en una ultra de 80k (Bandolerita): la vi buena opción como última tirada larga. En ese momento tenía entrenador y él sí conocía el formato; me explicó lo básico y me propuso que intentara hacer 12 vueltas de entrenamiento para hacer la misma distancia de la ultra que tenía al mes siguiente.

Fui a la aventura total y me encantó la experiencia. Recuerdo cómo el ganador de esa edición, Rafa Romero, nos iba contando en alguna vuelta toda la historia de dónde venía el formato y quién era Lazarus Lake. Entre que me pareció fascinante la historia, que me lo pasé muy bien hablando con todos durante la carrera y que llegué con mucha facilidad a las 12 vueltas e hice una vuelta más rápida para acabar… me quedé con muchas ganas de probar al año siguiente cuántas vueltas era capaz de hacer sin ponerme límite y de investigar más sobre el formato. Recuerdo el lío que tenía en la cabeza con las carreras platas, bronces y las formas de clasificar, jajaja.

¿De dónde vienes?

Actualmente tengo 43 años y empecé a hacer deporte a los 30; anteriormente patinaba de vez en cuando. En 2014 me apunté a un gimnasio e iba a diferentes clases dirigidas, y el centro decidió crear un grupo de running para salir a correr fuera del recinto, y empecé a participar en carreras populares de mi ciudad. Cuando alguna carrera tocaba algo de montaña me gustaba más, y desde 2017 me centré en las carreras por montaña: desde la distancia mini trail, al principio, y poco a poco he aumentado la distancia con el paso de los años. Ya llevo 3 años haciendo alguna ultra de máximo hasta 130k y backyard.

¿Cuándo te diste cuenta de que este formato era lo tuyo?

Volví a la segunda edición de Gaucín y fue la primera que competí hasta el final, con 21 vueltas. Me quedé a nada de las 24 horas y ya era algo que quería conseguir. Este formato no solo me enganchó por esa cosa que tiene de querer volver para superar tu marca, sino también por todo lo que me hacía sentir: pasar las primeras horas tan divertidas hablando y compartiendo con todos, descubriendo mi fortaleza mental cuando quedaba menos gente… Disfruto mucho de la desconexión del día a día y de estar concentrada en cada vuelta, y me gusta preparar la logística los días previos y el día de carrera. Este formato te enseña muchísimo de ti mismo. Por suerte, empezaron a salir más pruebas por Andalucía y he podido disfrutar algunas más.

¿Cómo te preparas para una prueba así? ¿Qué diferencias hay con preparar otras pruebas?

Para mí, entrenar la backyard, en la parte física, es como entrenar una ultra en cuanto al volumen de kilómetros (carrera, CaCo, caminata y bici de carretera) y demás entrenos (trabajo de calidad y fuerza). De vez en cuando meto alguna simulación para probar cosas.

Donde cambia es en la parte mental, logística y nutrición. Me centro en mí y en no querer imitar, esto es clave: lo que va bien a uno no le vale a otro. Es autoconocimiento total: aprendes a ver tus habilidades para poder potenciarlas y los aspectos a mejorar para trabajar en ellos. Es un continuo probar, errar y aprender. Me encanta, tras cada prueba, analizar qué fue bien y qué se puede mejorar.

¿Cómo es una semana tuya y cómo encaja con el trabajo y con los tuyos?

Empecé con ultra y backyard desde que cambié de trabajo y estoy a media jornada en un comedor de instituto: tengo más tiempo para dedicarle a los entrenos. No tengo hijos, pero siempre he tenido perro. En casa, mi marido y yo nos organizamos muy bien. Él también corre por montaña y sale en bici de carretera, y entrenamos juntos algunas veces.

¿A dónde te gustaría llegar? ¿Y qué esperas de este próximo Mundial por equipos?

Es que lo que he conseguido este año ya ha sido más de lo que podía esperar y es difícil de superar: tener, hasta día de hoy, el récord femenino en España con 46 vueltas, ser la primera mujer en ganar una backyard en España y haber conseguido plaza para el Mundial de equipos. Un triplete que no esperaba para nada y estoy más que orgullosa.

Por pedir, me gustaría poder superar mi marca en el Mundial, pero tampoco es algo que me obsesiona, y ese día es para disfrutar de la experiencia con el equipo, salga la que salga.

No soy nada exigente conmigo misma en cuanto a resultados, entrenos y calendario. Hago deporte por hobby. Cada temporada me la planeo según lo que me apetezca. Nunca me ha gustado estar repitiendo año tras año el mismo calendario de carreras y voy variando; para la temporada que viene sí que me gustaría salir de Andalucía para conocer otra backyard y su gente.

¿Hay algo que no te hayamos preguntado y que te apetezca contar?

Me gustaría destacar algo que a veces pasa desapercibido, y es el trabajo de la asistencia, en mi caso mi marido, José Castillo, al que le doy gracias infinitas. Desde fuera puede parecer un deporte individual, pero en realidad es un trabajo de equipo brutal. Cuando llevas muchas horas en pie y ya vas con el piloto automático o modo zombi, tener a alguien de confianza que piense por ti, te obligue a comer cuando no tienes ganas, te controle el cronómetro y te empuje de vuelta a la siguiente salida cuando suena la campana lo es todo. Esos kilómetros también son suyos.